Román Antopolsky, poeta y traductor.

….es un viaje, un inmenso viaje. lo celebro al tiempo que enhebro y desenhebro lo que leo. me parece que este texto es el comienzo de una serie interminable en tu escritura, en la que creo que te encontrás a vos misma en absoluta libertad. destellos y fragmentario son aun fragmentos, previos, donde vos tratas de componer y moverte con compostura, acá, para seguir usando el motivo, te descompones en el material que te es más íntimo.

me alegra muchisimo que llegaras a este punto, desde donde tanto más brotara.

pomah


Jose Kózer, poeta

entre: interesa decir que no hay mejor guía para obra tan única y solitaria como ésta que las palabras, precisas, una a una precisas, de nuestro Reynaldo Jiménez. Dicho lo cual se procede a leer y uno aprende a guiarse por propia luz e intuición interiores, como que acompañando lo dicho por Rey, y entrambas luces, y de por medio, va desbrozando esa lengua que por ahí se dice ser "de orden sacramental" y lo es, o pretende ser, por ahí se dice también "piedra de ilegible", se lucha y se pugna, pero con cordial naturalidad mientras se avanza por la escritura, y se dobla página sin paginación, se arriba a un lugar, sin, o sea, con desprendimiento, donde unas palabras nominativas se configuran, así lo veo, anatomía, cuerpo vivo y legible, intensidad tranquila, por espiritual.

y es obra para relecturas, qué duda cabe.